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Teniendo en cuenta que el tamaño de las viviendas actuales tiende a ser cada vez más reducido, es esencial buscar soluciones para ahorrar espacio y aprovechar al máximo cada centímetro disponible. Una de las mejores soluciones que existen en la actualidad son las puertas correderas, que combinan muy bien la estética y la funcionalidad. Consiguen fusionar de manera sencilla dos espacios y dar amplitud a las estancias.

Una de las reformas más solicitadas en la actualidad es la de unir la cocina y el salón, creando así un espacio único en el que se comparten momentos en familia. Pues bien, las puertas correderas son un recurso excepcional para conseguir sensación de continuidad visual. De esta manera, dices adiós al tabique que separa ambas estancias para crear un espacio mucho más amplio y luminoso. Puedes mantener la puerta corredera abierta y, si en algún momento lo necesitas, por ejemplo, mientras estás cocinando, cerrarla. ¡Así de sencillo!

¿Cuáles son las ventajas de una puerta corredera?

La primera ventaja de apostar por este tipo de puertas es que permiten fusionar de un modo muy sencillo espacios, dando mayor amplitud a las estancias. Claro que para ello las puertas correderas deben cumplir una serie de requisitos básicos.

En primer lugar, la anchura es importante para que cuando la puerta esté abierta parezca que las dos estancias son una sola. En segundo lugar, la altura tiene que ser de suelo a techo. Y en tercer y último lugar, lo mejor para conseguir la sensación de continuidad visual es que la puerta sea del mismo color que las paredes.

Como resulta lógico, este tipo de puertas son muy útiles para aprovechar al máximo el espacio disponible. Por ejemplo, si tienes un baño de tamaño pequeño, una puerta abatible ocupará gran parte de la estancia cuando está abierta. Gracias a la puerta corredera no tendrás que cerrar cuando entras para acceder a lo que hay detrás, como la ducha o el inodoro.

Tipos de puertas correderas

  1. De una hoja: son las más utilizadas en puertas de interior, como en baños, dormitorios y cocinas. Tal y como su propio nombre indica, son puertas que tienen sola una hoja con movimiento horizontal, que puede darse en ambos sentidos.
  2. Enfrentadas: en espacios muy amplios se pueden instalar dos puertas correderas dobles. Especialmente recomendadas para salones comedores grandes.
  3. Corredera y fija: además de la puerta corredera hay una hoja fija que por lo general es de cristal, para así permitir la entrada de luz. La hoja móvil es de mayor tamaño.
  4. Plegable: también existen las puertas correderas plegables, que se utilizan normalmente en puertas que dan al jardín o al patio. Las hojas se pliegan sobre sí mismas mientras se recoge la ventana, y en la gran mayoría de casos son de cristal con marco de madera.

Sobre los materiales disponibles, la variedad es muy amplia, así que te resultará sencillo encontrar unas puertas correderas que se adaptan de forma precisa a tus gustos y al estilo de decoración de tu casa. El cristal es el material más demandado de todos ya que favorece el flujo de luz y hay decenas de acabados: transparente, satinado…

Para darle un toque cálido al hogar, las puertas correderas de madera son una gran opción para separar por ejemplo el salón y el comedor, o el dormitorio y el baño. Ofrecen un gran aislamiento tanto térmico como acústico.

En viviendas de estilo industrial las puertas correderas metálicas son una gran opción a tener en cuenta. Tienen una gran durabilidad y por lo general se fabrican en aluminio.

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